La estética es básica en comunicación. Existe un inquietante divorcio entre la estética y la comunicación ultimamente. Problablemente sea debido a que la comunicación líquida en su vertiente 2.0 ha llenado ésta de plantillas, estándares de diseño y un montón de herramientas vinculadas casi al cien por cien al contenido y no a la forma. También el perfil periodístico, informático o amateur de las personas que a veces están al frente de la comunicación 2.0, hace que la preocupación creativa en cuanto a imagen sea inferior, bien porque no se le da la importancia que requiere o bien porque directamente no se sabe hacer, osea diseñar.Yo sin duda pienso que el valor del diseño en la comunicación es incalculable. Muchos negocios o marcas basan en él gran parte de la fórmula de su éxito. Lo contrario es desaprovechar una oportunidad indescriptible de aportar valor a tu mensaje, marca o negocio y esto es un tangible que se ve reflejado directamente en la cuenta de resultados pese a que alguien pueda opinar que no es tan importante o un intangible.
Fijémosnos en Disney cuya estrategia de negocio la basan básicamente en aportar su logo a doblón a los productos que otros fabrican; o Apple que su éxito inicial se sustentaba en el buen uso y gusto de las tipografías que incluían sus productos. ¿Alguien compraría Telepizza si no incluyera en el pack su nombre y logo?
Hablo de negocio puro y duro: la estética es un valor contable, ni más ni menos. Por supuesto que, desde el punto de vista emocional, obviar el diseño es como borrar el sol un día de acampada y desde la responsabilidad social qué decir. Debemos ser capaces de comprometernos desde todos los ámbitos con lo bello, lo sútil, con lo que ayude a que nuestro entorno sea menos vulgar. La cultura del todo vale en comunicación hace que al final ésta se convierta en un espacio árido, poco luminoso, feo e incluso miserable.
Cada día más hablamos en el entorno de internet de funcionalidad, usabilidad, etc. y descuidamos atributos como son la belleza, la estética, el valor de la marca, las emociones...
-Pues no le vamos a contratar.
-¿Cómo que no, si tengo 2 carreras, un MBA y 4 idiomas?
-Ya, pero es que apesta ¿lo de ducharse no lo dió usted en Harvard, no?
Es lo mismo, la comunicación duchadita, perfumada y recién salida de la peluquería es mucho más poderosa que la que no. Porque al fin y al cabo hablamos de seducir, de enamorar a tu cliente, al mercado, a tu consejo de administración, a ti mismo.
La comunicación líquida debe ser estética y esto es en la actualidad una cuestión sensible. Hay que ser cuidadosos y esmerarse en ello para que la virtud de una comunicación que tiene la capacidad de expandirse como el agua, no llegue a estancarse y oler mal.
2 comentarios:
Todo tiene sus límites.
Me parece un timo el exceso de ciertos comunicadores, en vender una marca sobre bases falsas.
No todo debe valer en las leyes no escritas, de los comunicadores. Se deben poner unos límites, de lo contrario el lenguaje perderá su sentido y se crearán mensajes vacios.
Me explico:
Un banco por mucho que lo vistan de buenazo, por su propia naturaleza no es buenazo, ni simpático.
Présta dinero, guarda dinero y esto, NO es CIVICO, ni un favor a la humanidad, por mucho que se expriman el seso ciertos comunicadores. Es banco y lo que debe transmitir es SEGURIDAD punto y no BONDAD.
Un cocinero por mucho que le cambien el nombre por el de restaurador,no será un artista haciendo platos bonitos en una web o explicando cosas raras desestructuradas en un congreso,debe ser un artista del sentido del gusto.
Un pintor debe ser artista del ojo, no comerte la oreja expicando el cuadro.
Un cantante será un referente para el sonido y no por ello tiene que ser un filósofo.
En resumen señores comunicadores ruego se centren C....No busquen tres pies al gato e impacten en el espectador, basándose únicamente en el producto, no lo desvirtuen.
Cada cosa es cada cosa y no lo contrario. Busquen dentro del producto y no inventen algo que no es.
NO TODO VALE.
pd: Estoy por ver un buen anuncio de papel higiénico. Comunicadores , eso si es un reto.
No entiendo nada de publicidad, pero me ha gustado tu reivindicación del poder de la estética para transmitir emociones y comunicar sentimientos.
Un saludo,
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